martes, 10 de mayo de 2016

"EL MORISCO RICOTE DEL QUIXOTE, NATURAL Y VECINO DEL LUGAR DE ESQUIVIAS".CONFERENCIA DICTADA POR D. SABINO DE DIEGO




“EL MORISCO RICOTE DEL QUIXOTE, NATURAL Y
VECINO DEL LUGAR DE ESQUIVIAS”


Señoras y Señores:

En el caso que hoy nos ocupa, hablaré sobre los moriscos que llegaron al Lugar de  Esquivias, hacia 1570 y 1571, todos ellos procedentes del Reino de Granada.
Se trataba de doce familias de moriscos, de entre los que destacaban, por el número de sus miembros, los apellidados Ricote; Valenzuela; Rubio; Ayala; Martín; Luna; y Jaén, entre otros.
Principalmente, las familias ya formadas que llegaron al Lugar de Esquivias fueron las siguientes:

Por los Ricote:
Diego Ricote, el viejo, su mujer -de nombre ignorado-, y los hijos de este matrimonio:
1.- Bernardino Ricote, soltero, fallecido en Esquivias el 09-XII-1580.

2.- María Ricote, que vino casada con Agustín de Valenzuela, en 1ª nupcias. Falleció en Esquivias el 06-XI-1580.

y 3.- Diego Ricote, el moço, fallecido en Esquivias el 06-XII-1580.


He de decir que no he visto documento alguno que haga referencia a Diego Ricote, el viejo; y debió haber existido al nombrar al hijo “el moço”, normalmente identificados de esta manera cuando padre e hijo se llamaban igual.


1
Por otro lado, en el Padrón de los moriscos que habitaban Esquivias en el año de 1584, se hallaban:
Alonso de Ayala.
Luis de Valenzuela.
Miguel de Ayala.
Juan Rubio.
Francisco de Valenzuela.
Agustín de Valenzuela.
Pedro de Ayala.

Sin que figure ningún Ricote, como cabeza de familia, por lo que, posiblemente llamaran a Diego Ricote, el moço, porque había existido Diego Ricote, el viejo, pero que éste no llegara con vida a Esquivias. Por otro lado, el único posible cabeza de familia habría sido Bernardino Ricote, pero este había fallecido en 1580.

Por los Valenzuela:
1.- Agustín de Valenzuela, ya descrito, que vino casado con María Ricote.
2.-Francisco de Valenzuela. Soltero.
3.- Luis de Valenzuela (+marzo de 1580), que vino casado con Luisa de Vera.
4.- Juan de Valenzuela (+12-IX-1580). Casado con esposa de nombre ignorado.
y 5.- Diego de Valenzuela. Soltero.

Por los Rubio.
1.- Andrés Rubio. Soltero.
2.- Juan Rubio. Soltero.
y 3.- Diego Rubio. Soltero.
2
Por los Ayala:
1.- Miguel de Ayala. Que vino casado con una morisca llamada Luisa.
2.- Pedro de Ayala. Soltero.
y 3.- Alonso de Ayala. Soltero.

Por los Martín:
Sebastián Martín. Soltero.  “cristiano nuevo”.

Por los Luna:
1.- Agustín de Luna. Soltero.
2.- Ysabel de Luna. Soltera. (+30-XI-1606).
3.- Lorenzo de Luna. Soltero. (+13-XII-1606).
y 4.- Diego de Luna. Soltero. (+19-XII-1606).

Por los Jaén:
Alonso de Jaén. (Desposado con Beatriz Lorqui, “granadinos” probablemente originarios de Jaén “jienense” y de Lorquí, Murcia, “llorcitana”) Que bautizaron a:
1.- Ysabel (11-V-1578), Siendo sus padrinos de bautismo: Juan Ordoñez de Enzinas y Urreta, su mujer –prima en 5º grado de consanguinidad con Catalina.

La integración de los moriscos en la sociedad esquiviana no se hizo esperar, sobre todo porque los esquivianos les recibieron con los brazos abiertos. Incluso, en poco tiempo, se emparentaron algunas de estas familias con los vecinos de Esquivias, tanto con pecheros como con hidalgos, haciéndoles todos partícipes de la vida social del Lugar.
A partir de dicha fecha, los niños nacidos de estas familias de moriscos, en general eran bautizados, actuando como padrinos vecinos de Esquivias, como después veremos. No nos consta que se bautizaran en la religión católica las personas mayores de estos moriscos.
3
Tampoco nos consta la celebración de algún matrimonio, por la iglesia católica, ya fuera entre moriscos, o entre estos y los vecinos de Esquivias, que sí se produjeron, aunque no pasaran por la vicaría. En estos casos, los Comisarios y los Familiares del Santo Oficio debieron hacer la vista gorda ante estos hechos. Evidentemente, los hijos nacidos de estos matrimonios si eran bautizados.

En los archivos parroquiales de Esquivias, hemos hallado los bautizos de los siguientes niños, fruto de los emparejamientos siguientes:
Bernardino Ricote, contrajo matrimonio con Ysabel Mexía, probablemente en el año de 1572.
Ysabel Mexía, era hija de Juan Barroso de Escobar y de Ysabel Quixada y Mexía, por tanto de familia de hidalgos, ya que su abuelo, Juan Quixada de Salazar ganó Carta Executoria de Hidalguía en la Chancillería de Valladolid, con fecha 30 de Noviembre de 1569. Ysabel Quixada y Mexía, su madre, hacía el numero siete de los hijos de Gabriel Quixada de Salazar (1490 +1558), y era hermana de Doña Luisa de Godoy y Quixada, esposa de Hernando de Gaona, de los cuales hablaremos después. El matrimonio formado por Bernardino Ricote e Ysabel Mexía, se halló siempre bien apoyado, no solo por su familia, los Quixada y Mexía, que también por la familia de Catalina de Salazar y Palacios.

Fruto de dicho matrimonio, nacieron:

1.- María (07-XI-1573)
Al margen: Maria.
“En siete de Novienbre del dicho año (1573) el dicho señor Valero bautizo una hija de Bernardino Ricote Xpiano nuebo de los redimidos del Reino de Granada y de su muger Ysabel Mexia que se llamo Maria fueron sus conpadres de pila Juan denzinas e su muger Juana Diaz fueron testigos Pedro de Ganboa e su sobrino Juan E Gabriel hijo de Juan Quixada veçinos del dicho Lugar”.   
                                                                             Alonso Valero.
El testigo, Gabriel, hijo de Juan Quixada, de edad de 9 años en esta fecha, debería heredar, a su mayoría de edad, el Mayorazgo de los Quixada de Esquivias.
4
2.- Lorençio (07-IV-1576)
Al margen: Lorençio.
“En siete días del mes de abril de mill y quinientos y setenta y seis años yo el dicho Pero Sanchez tiniente beneficiado baptize a Lorençio hijo de Bernardino Ricote y de su muger Ysavel Mexia fueron sus conpadres Juan Ordoñez denzinas y su madre siendo testigos Juan de Salas y Bartolome de la Peña y fírmelo de mi nombre”.
                                                            Licenciado Sanchez.

Los padrinos de bautismo: Juan Ordoñez de Enzinas (17-III-1571), contaba la edad de cinco años, que años después profesaría como cura, y su madre, Doña Juana Urreta de Salazar, era prima de Catalina de Salazar y Palacios en 5º grado de consanguinidad.

y 3.- Ysabel (10-II-1580)
En diez días del mes de Febrero de myll y quinientos y ochenta años baptize yo el susodicho a Ysabel hija de Bernardino Ricote y de Ysabel Mexia su muger xpianos nuevos fueron sus conpadres Hernando de Gaona y su muger Luisa de Godoi encargoseles el parentesco spiritual que contraían siendo testigos Francisco Marcos y Alonso Gavilan y fírmelo”.
                                                                   Licenciado Alonso Fernandez.

En cuanto a María Ricote, hermana de Bernardino Ricote,  vino  casada como dijimos con:
1).- Agustín de Valenzuela, morisco del Reino de Granada, de cuyo matrimonio nacieron y fueron bautizados en Esquivias:
1.- Luis (23-I-1574), siendo padrinos Gerónimo de Escurieda e la de Alonso Martín, llamada Juana Gutiérrez, pecheros. Testigos: Gabriel Quixada (27-XI-1564), de edad de diez años, heredero del Mayorazgo de los Quixada, aunque no llegó a ostentar dicho Título ya que falleció en su juventud (+16-IX-1581), a los 17 años de edad.

5
2.- Agustín (30-I-1578), siendo padrinos Hernando de Gaona y Luisa de Godoy.
Al fallecimiento de María Ricote (+06-XI-1580), Agustín de Valenzuela se desposó con Ynés Hernández, pechera de Esquivias, de cuyo matrimonio nacieron:
3.- Bernabé (26-III-1583).

4.- Ysabel (14-II-1585).

y 5.- Ynés (12-II-1588). Este bautizo lo realizó Don Juan de Palacios, tío de Catalina.
2).- Francisco de Valenzuela. Se desposó, probablemente en 1573, con Mari Gutiérrez, pechera de Esquivias, hermana de Ginés, Alonso y Juana. De este matrimonio nacieron y fueron bautizados:
1.- Ysabel (17-VII-1574), siendo padrinos Hernando de Gaona y Luisa de Godoy. Esta Ysabel se desposó con Alonso de Guadix, morisco el 28-I-1604 en Esquivias.

2.- Gonzalo (28-V-1577).

y 3.- Bernardino (03-II-1586), siendo Padrino Gabriel Quixada, el moço. Este Gabriel Quixada, fue bautizado el 27-XI-1569, con el nombre de Gutierre, y hacía el número tres en el escalafón hereditario del Mayorazgo de los Quixada (el número dos se llamaba Juana, pero que, por su condición de mujer, no podía heredar el Mayorazgo), pero que, tras el fallecimiento de su hermano, bautizado Gabriel, en 1581, heredó el Mayorazgo de los Quixada, procediendo al cambio de nombre, de Gutierre por el de Gabriel.
También, en el bautizo de Bernardino actúa de madrina Doña María (18-VIII-1571), de edad de quince años, hermana número cinco de los referidos Gabriel y Gutierre Quixada. Doña María Quixada, se desposaría después con su sobrino Gabriel Quixada de Salazar, hijo de Don Alonso Quixada de Salazar, propietario de la segunda casa del Mayorazgo de los Quixada de Esquivias, hoy conocida como Casa-Museo de Cervantes.
6
3).- Luis de Valenzuela, que vino casado con Luisa de Vera, de cuyo matrimonio nacieron y fueron bautizados:
1.- Antonio (24-X-1574), siendo padrinos Hernando de Gaona y Luisa de Godoy.

2.- Francisco (31-III-1578), siendo padrinos Hernando de Gaona y su mujer.

y 3.- Juana (11-II-1580), siendo padrinos Hernando de Gaona y Luisa de Godoy.

4).- Juan de Valenzuela (+12-IX-1580), vino casado con una esposa, morisca también, de nombre ignorado, que falleció el 18-XII-1580. Sin descendencia.

y 5).- Diego de Valenzuela, que, al fallecimiento de su hermano Luis de Valenzuela, en marzo de 1580, se desposó con la viuda de este, Luisa de Vera, y de cuyo matrimonio nació y fue bautizado:
1.- Diego (27-IV-1581), siendo padrinos Hernando de Gaona y Luisa de Godoy.

Como verán, aunque por el título de la conferencia, basada en la familia Ricote, no podemos dejar de lado a los demás moriscos que, procedentes todos del Reino de Granada, denotan claros ejemplos con la sociedad del Lugar de Esquivias, hecho que no vamos a dejar pasar inadvertido.
En primer lugar, tenemos al morisco Bernardino Ricote que se emparenta -no se desposa-, con una hidalga del Lugar de Esquivias, Ysabel Mexía. Nada más y nada menos que una sobrina de Juan Quixada de Salazar, que ganó Carta Executoria de Hidalguía en la Chancillería de Valladolid para los Quixada del Lugar de Esquivias, una vez demostrada su limpieza de sangre, al 30 de Noviembre de 1569.



7

Otra cosa hubiera sido haber pretendido conseguir dicha Carta Executoria en fechas posteriores, no ya solamente por el emparentamiento descrito entre una Quijada y los moriscos, si no, también, porque Juan Quixada de Salazar, después de haber demostrado su limpieza de sangre, se desposó con Leonor de Salcedo, hija de Gutierre de Madrid, vecinos de Illescas, de origen judío, hecho que trajo no pocos enfrentamientos entre los Quixada y Salazar y sus parientes los Palacios y Salazar, de Esquivias.
Isabel Mexía, la esposa de Bernardino Ricote, era hija de Isabel Quixada, hermana de Juan Quixada de Salazar, que hacía el número siete de esta prolífica familia de Esquivias, por lo que esta Isabel Mexía, era también Quixada y Godoy.
En varios de los bautizos de los Ricote y/o Valenzuela, se hallan, como hemos visto, actuando como padrinos de bautismo, los señores Hernando de Gaona y Doña Luisa de Godoy, su esposa.
Hernando de Gaona y su hermano Gaspar, llegaron al Lugar de Esquivias procedentes de la región vasco/navarra, asentándose en Esquivias.

En cuanto a la figura de Doña Luisa de Godoy, hacía el número nueve de los hermanos de Juan Quixada de Salazar, ya referido, por tanto era tía de Isabel Mexía, por lo que se pueden ampliar los apellidos de Doña Luisa de Godoy con los de Quixada y Mexía. Siendo habitual que cada uno adoptaba el apellido que, siendo de su ascendencia, más le convenía destacar.
Así pues, mientras Hernando de Gaona se desposaba con Luisa de Godoy Quixada y Mexía, su hermano Gaspar de Gaona lo hacía con Ana de Rojas Vargas y Villegas, emparentada con Luis de Salazar, primo en 6º grado de consanguinidad con Catalina de Salazar y Palacios.

No obstante, vemos que al fallecimiento de Bernardino Ricote, en 09-XII-1580, Isabel Mexía, su viuda, se casa en segundas nupcias con Miguel de Ayala.
Miguel de Ayala había llegado a Esquivias, como dijimos, casado con una tal Luisa, los dos de origen morisco. De este matrimonio nacieron, y fueron bautizados en Esquivias:
1.- Miguel (15-V-1579), siendo padrinos Juan de Salazar, primo en 5º grado de consanguinidad con Catalina de Salazar y Palacios, y Maria de Mendoza, su mujer.
8
2.- Un niño, de nombre ignorado (+17-VII-1580).
Del matrimonio entre Miguel de Ayala e Isabel Mexía -viuda de Bernardino Ricote-, en segundas nupcias ambos, nacieron y fueron bautizados:
3.- Juan (06-IX-1582)
Al margen: Juan.
“en seys días del mes de setienbre año de mil y quinientos y ochenta y dos años babtiço el susodicho a Juan hijo de Miguel de Ayala y de sus muger Ysabel Quijada fueron sus conpadres Juan de Ençinas y su muger Juana de Urreta encargoseles el parentesco espiritual testigos Francisco Marcos y Fernando dençinas vecinos del dicho Lugar”.
Licenciado Alonso Fernandez.
Juana de Urreta, mujer de Juan de Enzínas, era prima en 5º grado de consanguinidad con Catalina de Salazar y Palacios.

4.- María (04-IX-1586)
Al margen: Maria xpiano nuebo.
“En quatro días del dicho mes y año (septiembre de 1586) babtiçe yo el susodicho a Maria hija de Miguel de Ayala y de Ysabel Mexia su muger cristianos nuevos fueron sus conpadres Alonso Palomo y Lorenza Martin su muger encargoseles el parentesco spiritual testigos Francisco Marcos y Juan de Aranda vecinos del dicho Lugar.                           Juan de Palacios”.

5.- Francisco (16-IX-1589)
Al margen: Francisco.
“En diez y seys días de setiembre del dicho año (1598) babtiço el susodicho Juan de Palacios a Francisco hijo de Miguel de Ayala y Ysabel Mexía su muger cistianos nuebos. fueron conpadres Juan Diaz y Lorenza Martin encargoseles el parentesco spiritual testigos Alonso Palomo y Marcos Palomo vecinos del dicho Lugar.  ------- ba testado el susodicho Juan de Palacios. Vala.
Juan de Palacios.
9
6.- Bartolomé (29-VIII-1595)
Al margen: Bartolomé xpiano nuevo. capillo yglesia.
“En el Lugar de Esquivias a veinte y nueve días del mes de agosto de mil y quinientos y noventa y çinco años Juan Hidalgo tiniente de cura babtizo a Bartolome hijo de Miguel de Ayala y de ysabel Megia su Muger fue conpadre Alonso Maderero encargosele el parentesco espiritual testigos Juan Alonso y el Licenciado Juan dençinas y lo firme.               Juan Hidalgo.

y 7.- Pedro (12-VII-1598)
Al margen: Pedro cristiano nuevo y sus padres.
“En el Lugar de Esquivias doce días del mes de julio año de mill y quinientos y nobenta y ocho años el Doctor Alonso de la Peña cura de la Yglesia del dicho Lugar babtizo a Pedro hijo de Miguel de Ayala y de Ysabel Mexia, su muger, fueron sus conpadres Alonso Maderero y Maria Diaz su muger encargoseles el parentesco spiritual testigos Nicolás de Olmedo y Francisco Marcos vecinos del dicho lugar y lo firme.       El doctor Peña.

Un hecho que  hemos de destacar, es que los moriscos de Esquivias sufrieron el azote del Gran Catarro de 1580. Enfermedad que sacudió a Europa, Asia y África, como la primera pandemia, no reconocida como tal hasta hoy, de gripe identificada, o de tosferina (no se halla definido).
Dicha pandemia acabó con gran parte de la población de estos continentes, sin determinar su número, pero que provocó la muerte de miles de personas.
En principio se le llamó “la enfermedad del catarro”, que se atribuyó a “la malicia del aire, repentinamente corrompido”.
En Esquivias, en el segundo semestre de dicho año de 1580, falleció el 11% de la población, afectando a los moriscos de la siguiente manera:
El 6 de noviembre falleció María Ricote, hermana de Bernardino.
El 28 de noviembre la madre de Bernardino, de María y Diego Ricote.
El 6 de diciembre, falleció Diego Ricote, el moço.
El día 9 de diciembre, falleció Bernardino Ricote.
10
Es decir, que en el transcurso de un mes, fallecieron cuatro miembros de la familia Ricote, algo que en una población de 250 vecinos, tendría su repercusión, y, en el tiempo, llegaría a los oídos de Cervantes.

También fallecieron: Juan de Valenzuela y su mujer; un hijo de Agustín de Valenzuela; la madre de los Morales y una hija de Alonso de Morales.

Se hace necesario volver a hablar del matrimonio formado por Hernando de Gaona y Doña Luisa de Godoy y Quixada.
De esta unión nacieron:

1.- Gaspar  (10-XII-1566).

2.- Sancho (20-VI-1569).
Al margen:  Sancho.
“En XX de Junio del dicho año (1569) El dicho Señor Pedro de Huete bautizó un hijo de los señores Hernando de Gaona y Luisa de Godoi su mujer que se llamó Sancho fueron sus compadres de pila el Reverendo Señor Juan de Palacios y la señora Ana de Rojas mujer del Señor Gaspar de Gaona. Testigos Juan Quixada E Juan Barroso Vecinos del dicho Lugar”.
Pedro de Huete.

3.- Ana   (20-X-1572).

y 4.- María  (13-09-1577).



11
Es conveniente detallar que el padrino de bautismo de los cuatro hijos de Hernando de Gaona y Doña Luisa de Godoy y Quixada, fue Don Juan de Palacios, cura, tío de Catalina de Salazar y Palacios, evidenciando la excelente relación existente entre esta familia y los Palacios y Salazar, amistad que no se veía igualmente refrendada con los demás Quixada del Lugar de Esquivias.

Como la situación económica de la familia de Hernando de Gaona y Doña Luisa de Godoy era holgada, y teniendo en cuenta que además fueron padrinos de bautismo de la mayoría de los moriscos de Esquivias que en el año de 1580 quedaron huérfanos, esta familia, siendo consecuente con el “parentesco que contraían”, según se hace constar en las Actas de Bautismo, asumieron la educación de algunos de estos niños, así como de su mantenimiento. Era evidente que, para cumplir debidamente lo asumido en dichos bautismos -incluso aún no habiéndose producido el fallecimiento de sus padres, al ser estos de una religión distinta a la del cristianismo-, debieron asumir dichas funciones desde el momento que dichos niños fueran adquiriendo conciencia de la vida.

Así pues, tenemos, coincidiendo en la familia de Hernando de Gaona y Doña Luisa de Godoy y Quixada, junto con los hijos de este matrimonio: Gaspar, Sancho, Ana y María -que contaban en dicho año de 1580 las edades de 14, 11, 8 y 3 años respectivamente-, con los dos hijos mayores, descendientes de Bernardino Ricote e Isabel Mexía y Quijada: María, de 7 años; y Lorençio, de 4 años. De igual forma que con el primogénito de Agustín de Valenzuela y la difunta María Ricote, Luis de 6 años de edad.

Mientras que Isabel Mexía y Quixada, viuda de Bernardino Ricote, criaba a su hija Isabel, de dos años de edad, y a Agustín, de dos años también, hijo de Agustín de Valenzuela y de María Ricote, hermana de Bernardino; al menos hasta primeros del año de 1581, en que Isabel Mexía se casó con Miguel de Ayala, como vimos antes.

También cabe la posibilidad que se hallaran todos habitando la misma vivienda, al ser Isabel Mexía sobrina de Doña Luisa de Godoy, y como quiera también, que la madre de Isabel, Doña Isabel Quixada y Mexía, no se hallaba bien de salud, falleciendo poco después, a la edad de 45 años.
12
Una vez que hemos identificado a los moriscos del Lugar de Esquivias, veamos a cuáles de ellos conoció Cervantes, y sobre todo a los Ricote:

En primer lugar tendríamos a Diego Ricote, el viejo, (1530), del cual sólo sabemos lo que refirió Don Luis Astrana Marín de él. En el supuesto de que este Ricote hubiera llegado al Lugar de Esquivias, y al no aparecer en los libros de defunción de los Archivos Parroquiales, a la fecha de la expulsión de los moriscos, en 1610, este Ricote tendría una edad aproximada de 80 años. Harto difícil, si tenemos en cuenta que la edad media de defunción rondaba los 45 años.
En cuanto a Bernardino Ricote, Cervantes no lo pudo conocer, ya que este morisco falleció en 09-XII-1580, mientras que Cervantes no llegó a Esquivias hasta septiembre de 1584.
Tampoco conoció a Diego Ricote, el moço, al fallecer éste tres días antes que su hermano Bernardino.
Ni a María Ricote, su otra hermana, fallecida el 06-XI-1580, como dijimos.
Pero si conoció a los hijos de Bernardino Ricote y de Isabel Mexía y Quixada: María, Lorençio e Isabel.
Y no solo los conocería, sino que también tuvo ocasión de verlos crecer junto a los hijos de Hernando de Gaona y Doña Luisa de Godoy.
Veamos por ejemplo las edades de estos niños moriscos en ocasiones concretas de la vida de Cervantes en Esquivias, junto a uno de los hijos de Hernando de Gaona y Doña Luisa de Godoy, Sancho:
Año de 1587, en que Cervantes marcha a Andalucía como Comisario General de Abastos:
Sancho de Gaona: 18 años.
María Ricote:  14 años.
Lorençio Ricote: 11 años.
Isabel Ricote:  7 años.


13
Y el año de 1605, fecha de la impresión de la Primera Parte del Quijote:
Sancho de Gaona: 36 años.
María Ricote:  32 años.
Lorençio Ricote: 29 años.
Isabel Ricote:  25 años.

A estas alturas de mi conferencia, vamos viendo que Cervantes tuvo la ocasión de conocer y tener relación de amistad con Lorençio Ricote, como vástago varón de esta estirpe de moriscos afincada en el Lugar de Esquivias.

Así pues, los hechos son los siguientes:
UNO.- Que Lorençio Ricote era hijo de Bernardino Ricote, referencia de los moriscos “de los redimidos del Reino de Granada”, en el Lugar de Esquivias. Que, al llevar dicho apellido, a mi no me cabe la menor duda, al hallarse el pueblo de Ricote geográficamente situado en el llamado Reino de Granada, y que, al no tener un apellido concreto, se les aplicaba el del lugar de su procedencia, como vemos en los demás casos como: Valenzuela, de Córdaba; Jaén; Lorqui, de Lorquí, Murcia, etc. Y si no lo era el propio Bernardino, si lo era alguno de sus antepasados: Diego Ricote, el viejo, etc.

DOS.- Que Lorençio Ricote, era hijo de Isabel Mexía y Quijada, familia de hidalgos de referencia del Lugar de Esquivias y de Don Juan Barroso de Escobar. Sobrina de Don Juan Quixada de Salazar, que ganó Carta Executoria de Hidalguía en la Chancillería de Valladolid. Por tanto, los hijos de Bernardino Ricote y de Isabel Mexía y Quixada: María; Lorençio e Isabel, eran nietos de Gabriel Quixada (1490 +1558), natural de Esquivias donde testó el 20-I-1558, y de Doña Ana Suárez Mexía (+30-XII-1584), hija a su vez de Gonzalo Mexía y Godoy, que fuera Alcalde del Lugar de Esquivias en tiempo de la Comunidades.
De la misma manera, Isabel Mexía y Quijada, madre de Lorençio Ricote, era prima hermana de Sancho, hijo de Hernando de Gaona y Luisa de Godoy, por lo que, Lorençio Ricote y Sancho eran primos en quinto grado de consanguinidad.

14
TRÉS.- Que   los   padrinos   de   bautismo de Lorençio Ricote,   fueron:   Juan   Ordoñez   de   Enzinas  (17-III-1571), que en la fecha del bautismo contaba la edad de cinco años, y que años después profesaría como cura; y su madre, Doña Juana Urreta de Salazar, que era prima de Catalina de Salazar y Palacios, en 5º grado de consanguinidad.

CUATRO.- Que en el año de 1610, como posible año en que Cervantes decidiera incluir al morisco Ricote en la Segunda Parte del Quijote, por motivo del Decreto de Expulsión, Lorençio Ricote contaba la edad de 34 años.
En el Capítulo LIV de la  Segunda Parte del Quijote, escribe Cervantes: “…y hablando Ricote a los demás peregrinos, se apartaron a la alameda que se parecía, bien desviados del camino real. Arrojaron los bordones, quitáronse las mucetas o esclavinas y quedaron en pelota, y todos ellos eran mozos y muy gentiles-hombres, excepto Ricote, que ya era hombre entrado en años.”

La esperanza de vida en el Lugar de Esquivias, a principios del Siglo XVII, era de 45 años. Media de edad de los fallecidos en dicho periodo, por lo que, a Lorençio Ricote, que en 1610 contaba la edad de 34 años (07-IV-1576), no se le podía considerar aún viejo, aunque tampoco joven o mozo, por lo que el detalle de “entrado en años” se ajusta mejor a su edad.

CINCO.- En el mismo Capitulo de la Segunda Parte del Quijote, se dirige Ricote a Sancho con estas palabras:
“-¡Váleme Dios¡ ¿Qué es lo que veo? ¿Es posible que tengo en mis brazos a mi caro amigo, al mi buen vecino Sancho Panza? ¡Si tengo, sin duda, porque yo ni duermo, ni estoy ahora borracho¡
Y a continuación, ante la perplejidad de Sancho:
“-¿Cómo y es posible, Sancho Panza hermano, que no conoces a tu vecino Ricote el morisco, tendero de tu lugar?.



15
(Se hace necesario hacer algún comentario sobre algunas de las frases empleadas por Cervantes en este capítulo):

Dice Ricote: “ni estoy ahora borracho”.

Diego Ramírez de Isaba, apodado El Vizcaíno -apodo con que se le nombra repetidas veces en documentos hallados por mí en los archivos parroquiales de Esquivias, y que desde el año de 1582, en que falleció su padre, también conocido como El Vizcaíno, por hallarse desposado con Juana de Isaba, de origen vasco/navarro-, regentaba el Mesón y la Posada de la Plaza del Lugar de Esquivias, y en dicho Mesón alternarían Sancho, Lorençio Ricote, El Vizcaíno, Pedro Alonso (02-II-1571) -también descubierto por mí-, y Cervantes, en sus estancias en Esquivias, sobre todo a partir del año de 1598 cuando vuelve de Sevilla, después de haber sido encarcelado en dicha ciudad.
El Vizcaíno se casó en primeras nupcias con Jerónima de Briviesca y Salazar, con quien tuvo cinco hijos, la cual era prima en 5º grado de consanguinidad con Catalina de Salazar y Palacios. En segundas nupcias, el Vizcaíno se desposó con Ysabel Mexía, hija de Don Rodrigo Mexía –Alcalde del Lugar de Esquivias por el estado de los Hijosdalgo, y testigo en los desposorios de Cervantes y Catalina-, y por tanto, prima en cuarto grado con Sancho Gaona, y también prima en cuarto grado con Lorençio Ricote y Mexía.
El vino debía de correr con alegría entre este grupo de amigos y contemporáneos de Cervantes. Ese vino que Cervantes no dejó de ensalzar en sus últimos días, citándolo en el Prólogo del Persiles y Sigismunda: “…viniendo otros dos amigos y yo del famoso Lugar de Esquivias, por mil causas famoso, una por sus ilustres linajes y otra por sus ilustrísimos vinos…”.

Otra frase: ¿Cómo y es posible, Sancho Panza hermano…
Indudablemente, entre Sancho y Lorençio Ricote había una gran amistad, pero ¿tanta como para definirle como “Sancho Panza hermano? Evidentemente, como hermanos vivieron en el seno de la familia Gaona/Godoy.


16
Y esta otra: “que no conoces a tu vecino Ricote el morisco, tendero de tu lugar”
Habrán podido observar lo reiterativo que soy al definir a Esquivias con el término “Lugar”, pero también habrán visto la cantidad de veces que en los documentos hallados en Esquivias, se le denomina a Esquivias como Lugar, pues así era: Lugar de Realengo, mientras que otras poblaciones relacionadas con Cervantes, o que reivindiquen algo sobre la patria de Don  Quijote, tenían o tienen otros sobrenombres: aldea, alquería, señorío, pueblo, villa o ciudad, pero nunca Lugar, salvo Esquivias.

En el año de 1768, el Lugar de Esquivias pasó a ser denominada como Villa Realenga, dejándose de llamar Lugar.

Para hacernos una mejor idea de lo que podía representar la edad de los personajes de Esquivias contemporáneos de Cervantes en el año 1598, como posible fecha en que comenzaría a escribir El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha, les refiero los siguientes datos:

           Alonso Quixada de Salazar…….….38 años.
Sancho…………….….…………………….29.
El Vizcaíno………………………………..34.
Agustín Valenzuela y Ricote……….20.
Lorençio Ricote…………………..…….22.
María Ricote……………………………..25.
Pedro Alonso……(*)….….….…....…..27. 
Cervantes…………………...………….…51.

 (*) Pedro Alonso, era hijo de Martín Alonso y se hallaba trabajando de gañán en la hacienda de Catalina de Salazar y Palacios.

17
SEIS.- En el Capítulo LIV de la Segunda Parte del Quijote, dice Ricote “…Y lo que me tiene admirado es no saber el por qué se fue mi mujer y mi hija antes a Berbería que a Francia, adonde podía vivir como cristiana”.

Ocurrió, que en el Año de 1609, Juan de Valenzuela contrató a Alonso Rodriguez Gamarra, vecino de Illescas, “para que con su carro y cuatro mulas, llevare hasta Burgos a doce personas y tres criaturas, abonando diariamente 1700 maravedis y fanega y media de cebada”, para pasar a continuación a Francia. Por lo que, en dicho grupo solo iban miembros de la familia Valenzuela.
Por lo que, la posible mujer de Lorençio Ricote con su hija, debieron partir en otra dirección. No hay constancia en los libros archivados en Esquivias, de que Lorençio Ricote se hubiera casado, o incluso que hubiera tenido alguna hija. Pero tampoco hay referencia de lo contrario.

y SIETE.- Ricote, es uno de los personajes del Quijote de quien Cervantes no se llega a burlar en ningún momento. Las circunstancias de la expulsión de los moriscos de España, con las consecuencias que ello acarreaba por los parentescos  que se produjeron, y de los nacimientos de hijos de moriscos y esquivianos, al fin esquivianos y españoles todos, que fueron motivo de la expulsión, Cervantes trató este tema con sumo cuidado.
Cervantes siempre describe a Ricote con su apellido, y nunca con su nombre, pero hoy se lo pongo yo: LORENÇIO RICOTE MEXÍA Y QUIXADA.

Muchas gracias.


OJÓS (Murcia) Valle del Ricote.
07 de Mayo de 2016.
Sabino de Diego Romero.
Director Ejecutivo de la Sociedad Cervantina de Esquivias.

18



ANEXOS
(Documentos originales y genealogias)





Registro de defunción de los Ricote




Registro de bautismo de María Ricote




Registro de bautismo de Lorencio Ricote





Registro de bautismo de Isabel Ricote





Registro de Bautismo de Juan Ayala y Quixada




Registro de bautismo de María Ayala y Mexía




Registro de bautismo de Francisco Ayala y Mexía



Registro de bautismo de Bartolomé Ayala y Mexía






Registro de bautismo de Bartolomçe Ayala y Mexía.



Registro de Bautismo de Sancho





Registro de bautismo de los moriscos Jaen y Lorquí








"OJÓS EN TIEMPOS DE MIGUEL DE CERVANTES". CONFERENCIA DICTADA POR D. LUIS LISON

Ojós en tiempos de Miguel de Cervantes
Luis Lisón Hernández
Cronista Oficial de Ojós
Secretario general de la “Real Asociación Española de Cronistas Oficiales”
Miembro de las Reales Academias “Alfonso X el Sabio” y “Matritense de Heráldica y Genealogía”

Cuando en 1547 nace Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares, como es bien conocido, los vecinos de la pequeña localidad de Ojós llevaban una vida precaria, apacible y rutinaria, centrada en las labores agrícolas, aunque complementada con alguna ganadería y la aportación que les proporcionaban para el sustento, algunas aves y otros animales de corral.
Lo más destacado por entonces era, la construcción de una nueva iglesia parroquial, que se pretendía fuese algo más sólida y estable que las que hasta entonces habían tenido. Ya sabemos que la primera iglesia fue, en 1501, la antigua mezquita, edificio angosto con muros de tapiería y techumbre de madera y caña cubierta de teja, sostenida por dos pilares alzados en medio de la nave. Así pervivió hasta 1507, año en que dichos pilares fueron eliminados, y sustituidos por un arco que en lo sucesivo sustentase la cubierta.
Pero el reducido templo era incapaz, poco después, de acoger a los fieles, por lo que hubo necesidad de añadirle otro cuerpo, construyendo nueva arcada y una capilla de yesería de “bóveda muy buena”, cubriéndose la parte nueva y la parte vieja con un tejado de madera, y procediéndose a un blanqueo general del templo. De todo ello se encargó un albañil, llamado Maestre Pedro, que cobró de salario 13.000 maravedís.
Tampoco duró mucho este edificio, pues pasados unos años se reedificó la iglesia, cuyas labores seguían en 1536, disponiendo ya de una capilla de bóveda y una arcada sobre arco de yeso cubierta de madera de pino. También estaba previsto construir una sacristía, y colocar en ella la pila de bautismo.
Prácticamente fue acabar las obras y volver a empezar de nuevo, ya que, como hemos dicho, al tiempo de nacer Cervantes se estaba en las tareas de edificar un templo distinto. La obra se había encargado a Juan Muñoz, un cantero vizcaíno, maestro de obras, que ya localizamos por el Valle de Ricote en 1536. Le adjudicaron las labores en precio de 40.000 maravedís, pero una vez rematadas las traspasó a Juan Turpín, que había sido mayordomo fabriquero; quien le dio 10 ducados (3.750 maravedís) por dicha cesión. Entre las obligaciones del remate, hacer una portada, la sacristía y enlucir la Iglesia.
Pero Turpín no cumplió con su obligación, resultando además alcanzado, al hacer las cuentas, en una importante cantidad de dinero, por lo que, insolvente, fue encarcelado Francisco de Ayala, su fiador avalista. Los mayordomos fabriqueros se sucedían en breve tiempo. A Turpín le sucedió Francisco Tomás, y a este Juan Peñalver “el Mozo”, a quien mandaron ordenase hacer un retablo de pincel de buena mano, con las imágenes de San Felipe y Santiago, advocación de la Iglesia, y con las demás imágenes que al cura y concejo les pareciere. Cuyo retablo, con sagrario, fuese conforme a la capilla, y lucido y bueno como el de la iglesia de Blanca.
Y así se construyó de nuevo la pequeña iglesia, donde dejaron su arte personajes relumbrantes con el pintor Alonso de Monreal, y los hermanos Ayala, de quienes aún nos quedan muestras palpables en las imágenes de los santos patronos, Felipe y Santiago, y en un entrañable Crucificado, cuyas tallas andaban parejas con la angostura de aquel templo.
Sin olvidarnos, a fuer de ser justos, de una venerada imagen, de bulto, de Nuestra Señora Santa María, a quien cita en 1565 Juana Hortal, disponiendo en su testamento dejarle un par de prendas, y para el frontal de la iglesia una delantera labrada con seda de grana.
Se dice y escribe siempre de Ojós, que es el pueblo más pequeño de la Región de Murcia, lo cual no es cierto, ya que la pequeñez queda circunscrita al número de habitantes. De la época a que nos estamos refiriendo, 1547 – 1616, disponemos de abundantes datos de índole poblacional. Las familias se componían, por término medio, de unas tres personas, lo que representa un índice más de la precariedad o indigencia de aquellas personas. En 1550 residían 55 familias, unos 160 habitantes; en 1561, 82 vecinos; 78 en 1563, 60 en 1584, 91 en 1591, los mismos que en 1594, 85 en 1610 y 1611, 74 en 1612, en 1616 tan solo 12 familias, que disminuyen a solo 8 en el año siguiente.
Está claro con estas cifras el brutal impacto que supuso en el proceso, la expulsión de los vecinos moriscos, y mucho más se agravó en los años siguientes al no poder pagar los exorbitados impuestos de diversa índole, y la casi permanente presencia en este pueblo de los denominados “afligidores”.
Sabemos fehacientemente que Miguel de Cervantes estuvo en tierras murcianas varias veces. Concretamente en 1568, 1581 y 1602. Y es más que probable que pasase por Ojós en alguna de ellas, camino de la capital del antiguo reino.
De su reiterada presencia guardó el famoso escritor en la memoria, varios datos que luego volcaría en algunas de sus obras. En La Gitanilla, encontramos el siguiente párrafo, muy significativo: “Sucedió, pues, que, estando el aduar (campamento) alojado en un valle cuatro leguas de Murcia, una noche, por entretenerse, sentados los dos, Andrés al pie de un alcornoque, Clemente al de una encina, cada uno con una guitarra, convidados del silencio de la noche, comenzando Andrés y respondiendo Clemente, cantaron estos versos”…
Poco más de cuatro leguas en línea recta dista Ojós de la ciudad de Murcia, lo que puede hacer suponer, sin fantasía, que el valle que se cita en la obra no es otro que nuestro Valle de Ricote.
Nada más relata Cervantes sobre la llegada, estancia y duración de los gitanos en el valle, pues tan solo añade, que tras el debate poético entre Andrés y Clemente…
«Aquella mañana se levantó el aduar y se fueron alojar en un lugar de la jurisdicción de Murcia, tres leguas de la ciudad, donde le pasó a Andrés una desgracia que le puso en punto de perder la vida».
Desde el siglo XIX diversos autores vienen manteniendo que ese lugar cuyo nombre no se cita, patria de Juana la Carducha, debe ser Alguazas, mi villa natal.
Como los ingresos del concejo eran escasos, pues salvo lo que les correspondía de una parte de vender la yerba a ganaderos, poco más se podía percibir, no tenía otra solución para hacer frentes a los impuestos reales que arrendar en pública subasta los abastecimientos públicos, lo cual se hacía cada año, y a los que podían concurrir tanto vecinos como forasteros.
Para hacernos una idea de lo que suponía este apartado, hemos tomado como referencia el año 1557, en el que se pagaba por encabezamiento de alcabalas la cantidad de 8.602 ½ maravedís. Los cuales se satisfacían al concejo de Murcia, como cabeza de este reino, en tres pagos cuatrimestrales.
Se arrendaba la taberna del vino y aguardiente, con condición de que ningún otro vecino pudiese venderlo. En el citado año se adjudicó a Martín de Roxa, en 15 ducados y medio.
La llamada alcabala del viento, es decir, lo que se cobraba a los forasteros que venían a vender ambulantemente algunos productos, se adjudicó a Diego de Ayala, en 27 reales. En este impuesto el año 1559 se recaudó bastante más, seis ducados (66 reales), pues hubo mucha gente en la villa, de la ciudad de Murcia, retraídos huyendo de la peste, y entre ellos dos mercaderes de paños de seda.
Se arrendó asimismo el alcabala de la carnicería, en Aparicio Miñano, vecino de Ricote, que pagó 6.000 maravedís por la venta en exclusiva. Miñano vendió el arrelde (4 libras) de carne de cabra a 20 maravedís, y el de macho a 30 maravedís.
Al depender Ojós de la Encomienda del Valle de Ricote, los vecinos no satisfacían nada por tercias reales, que eran, en otros lugares, los dos novenos que de todos los diezmos eclesiásticos se deducían para el rey.
Como los beneficios que percibía el concejo de la villa por los diversos impuestos variaban de un año a otro (por diversas circunstancias), y la cantidad a pagar en Murcia era constante por lo regular, la cantidad que faltaba la tenían que satisfacer los vecinos mediante una derrama, para lo cual se efectuaba un padrón de todos ellos, incluyendo ricos y pobres, que se solía efectuar casa por casa, o como se llamaba por entonces, a “casa hita”.
Desde la conversión, en 1501, todos los lugares del valle contaron con sus propios concejos municipales, salvo en un pequeño periodo de tiempo tras el levantamiento antiseñorial de 1518. Pero los derechos se vieron cercenados por una Real Cédula de Felipe II, dada en ocho de febrero de 1566, creando Gobernadores, y disponiendo que fuesen estos quienes juzgasen en todos los pleitos, causas y negocios civiles y criminales. Negocios que hasta entonces recaían en los alcaldes ordinarios de las villas.
La medida supuso muchos inconvenientes, pues las quejas y pleitos que hasta entonces se habían tramitado y sentenciado en Ojós, antes sus alcaldes, tenían que sustanciarse en Caravaca. Lo que originaba importantes gastos, y para librarse de ellos los vecinos renunciaban a sus derechos. El malestar fue en aumento, pues no solo habían desaparecido de facto los ayuntamientos locales, quedando llanamente como aldeas de Caravaca, sino que también los gastos judiciales aumentaron, con secuestro de bienes y abusos. Todos los pueblos de las Órdenes Militares pidieron enseguida que se les devolviese la jurisdicción, aunque el proceso duró más de dos décadas.
En abril de 1584 el concejo de Ojós dio poder a dos procuradores en Madrid, y a Martín de Vega, vecino de Blanca, para pedir a Su Majestad y Consejo, que los Gobernadores de Caravaca no pudiesen enviar alguaciles y escribanos para ver en primera instancia, o se despoblaría la tierra por los abusos. Y aunque los vecinos de nuestro pueblo y otras tres villas del Valle consiguieron provisiones favorables, los gobernadores no cejaban en su empeño. Apenas tres meses y medio más tarde, enviaron a Francisco de Lisón, vecino de Ojós; Alonso Pana, vecino de Abarán; Gonzalo Pay, vecino de Ulea; y Francisco Hurtado, vecino de Villanueva; para que ante Su Majestad y Consejo de las Órdenes, y Chancillería de Granada, apelasen del licenciado Arias Pérez, Gobernador del Partido de Caravaca, con las provisiones que tenían ganadas del monarca sobre la jurisdicción concedida a sus respectivos alcaldes ordinarios, de ver las causas civiles y criminales de 10.000 maravedís abajo, y la cumpla y remita, y haga remitir todas las causas.
El incesante clamor de los pueblos hizo mella en el soberano y su Consejo de Órdenes, que si bien estaba dispuesto a dar marcha atrás sobre lo prevenido en 1566, sería aprovechado a la vez para obtener pingües beneficios. A tal fin, el cinco de abril de 1587, por una Real cédula dada en San Lorenzo, se mandó a Diego del Águila para que fuese a los pueblos de las Órdenes de Santiago, Calatrava y Alcántara, a tratar sobre el tema con los concejos y vecinos.
El citado Diego inició de inmediato su misión, y se personó en Ojós en octubre de 1588, comenzando de inmediato negociaciones con los miembros del concejo. Puestos de acuerdo, el día 25 de dicho mes y año concertó con la villa de Ojós, y en su nombre Francisco Turpín, alcalde ordinario, y los regidores Gonzalo Banegas y Francisco Tomás, que Ojós volviese a la Jurisdicción de Villanueva de los Infantes, sin que el Gobernador de Caravaca pudiese ver en 1ª Instancia, apelación o cualquier otro grado. Se devolvía pues a este pueblo la Jurisdicción en 1ª Instancia, como la tenía antes de 1566.
En el extenso y detallado concierto que firmaron ambas partes, se convino que el Gobernador de Villanueva de los Infantes no podría ver en 1ª Instancia, sino en apelación de lo que los alcaldes sentenciaren.
Que el citado Gobernador o su Teniente, podrían visitar Ojós una vez cada año, empleando en ello un máximo de 10 días; en los cuales podrían tomar residencias y ver cuentas, llevando de acompañantes solo un escribano y un alguacil; y sin que pudiesen abocar para sí las causas que estuviesen pendientes ante los alcaldes, ni podría sacar los presos ni procesos fuera de la Villa. Y respecto a los presos y procesos que hasta entonces tuviese el Gobernador de Caravaca, una vez que Su Majestad confirmase el asiento, los había de remitir a Ojós.
El precio de todo ello se estipuló en 1.100 ducados (412.500 maravedís) pagados en cuatro plazos, cuatro años, desde el día de la posesión, en fin de cada año, cuya obligación se formalizaría el mismo día que en que se le diese la posesión. Quedando hipotecados al cumplimento, todos los bienes del Concejo, y todos los vecinos con los suyos propios. Apenas había pasado medio mes, cuando el soberano confirmó el concierto, y mandó a Diego del Águila dar la posesión a los de Ojós.
Cuando llegó a nuestro pueblo la Real Cédula de 15 de noviembre, enterados los munícipes de que el comisionado real se hallaba en Caravaca, hacia allá emprendió camino el concejo en pleno, que a la sazón estaba formado por Francisco Turpín y Diego de Alcaraz, alcaldes ordinarios, y los regidores Gonzalo Banegas y Francisco Tomás.
El seis de diciembre se les dio la posesión, que fue comunicada a Andrés de Angulo, Alcalde mayor del Partido de Caravaca, y a los escribano de ella, Tomás de Espinosa y Hernando Melgares, quienes lo acataron.
Para entonces se habían suscitado nuevos problemas concejiles de tipo oligárquico. En 1567 Juan Manda el Viejo trataba, por medio del pintor Alonso de Monreal, de comprarle a Su Majestad un oficio de regidor perpetuo en la villa, y otro tanto gestionaba Diego de Ayala Romano.
Tres meses después, una vez enterados de ello, se reunieron y dieron poder los concejos de Ricote, Blanca, Abarán y Ojós, a Lucas Carrión, procurador en la Corte, a Diego Pana, vecino de Abarán, y a Diego de España, vecino de Ojós, para que ante Su Majestad alegasen, que los oficios fuesen anales, como siempre lo habían sido, y si alguno se había perpetuado se consumiese. Lógicamente, pagando por ello.
Otro tanto sucedió con la venta de la escribanía general del Valle, aunque aquí el apoderado de los concejos, Pedro Cachopo, hombre astuto y poderoso, los engañó totalmente, se quedó con los dineros que le entregaron, y cuando consiguió que se revocase la venta puso la escribanía a su propio nombre.
Tema capital ocurrido en estos años de que nos ocupamos, fue la llamada “Rebelión de las Alpujarras”, ocurrida a finales de 1568, y de la que daba cuenta el Marqués de los Vélez a la ciudad de Murcia, el 28 de diciembre de aquel año. El levantamiento, y subsiguiente guerra, que finalizó en 1571, tuvo su fundamento en la Pragmática Sanción de 1567, que limitaba las libertades culturales de los moriscos sometidos.
Entre las fuerzas que los combatieron y sometieron, estaba una compañía de milicias del Valle de Ricote, mandadas por su alcaide, y portando la enseña propia, colaborando además con los bagajes que pudieron reunir. Tal acción no les sirvió de mucho, pues poco después se ordenó desposeerlos de sus armas y tenerlos controlados.
Indignados los vecinos de Ojós, conjuntamente con los demás del Valle, y los de otros lugares del Reino de Murcia, apelaron de ello ante Su Majestad exponiendo diversas razones de su interés. Como consecuencia, Felipe II firmó una Real cédula, dada en Guadalupe a 27 de diciembre de 1576, y dirigida a don Pedro de Ribera, Corregidor de Murcia, haciéndole saber que las seis villas de la Encomienda del Valle de Ricote, partido de Caravaca, le habían relacionado, que aunque eran descendientes de los nuevamente convertidos, sus antepasados vinieron volunta­riamente a redu­cirse a la fe católica, sin ser apremiados; los cuales fueron a Granada, donde estaban los Reyes Católicos, a pedir les diesen el bautismo, lo que les hicieron dar, y les concedieron muchas gracias y mercedes y preeminencia, y entre ellas, que pudiesen tener y traer todo género de armas, las que han traí­do hasta el año 1569 en que por provisión real des­pachada por el Consejo de las Ordenes se mandó les fuesen quitadas excepto las espadas, sin que les hayan sido devuel­tas, y de ello reci­ben agravio por no haber hecho esto con los otros lugares que están a una y dos leguas de las dichas vi­llas. Suplicando, que teniendo consideración a que siempre se han tratado, así en lengua como en otras costumbres como cris­tianos viejos, casán­dose con cristianos y cristianas viejas sin hacer distinción, y que siempre han contribuido y contri­buirán con mucha volun­tad con sus personas y haciendas, les conceda les sean devuel­tas las armas y las puedan traer y tener como antes.
Y en su consecuencia, queriendo saber cuantas villas son de dicha enco­mienda, los vecinos que tienen, y si son todos de los nueva­mente convertidos, y si hay cristianos viejos, y si se con­virtieron de su propia voluntad, y si entre las preeminen­cias que se les concedieron fue el que pudiesen traer y llevar armas, y si las han traído siempre hasta que se les mandó quitar, y qué armas se les quitaron, y donde se pusieron, o a quien se repartieron, y porqué, y si han contribuido cuando se les repartió en la Guerra de Granada, y si se seguirían inconve­nientes dándolas otra vez; le mandó que hiciese las averiguaciones pertinentes, para que una vez hecha la información se la enviase.
Una vez la Real cédula en su poder, los vecinos del Valle la entregaron a Pedro Cachopo, al que nombraron por procurador de las villas, quien acompañado del escribano Mateo Muñoz, se presentó en Murcia el 14 de enero de 1577, y requirió con ella a don Pedro de Ribera, quien la acató y nombró por fiscal a Jerónimo Carrasco, su alguacil, para que hiciese las diligencias, y se notificase a la ciudad como parte interesada.
El mismo Mateo Muñoz se presentó el día siguiente en el concejo de Murcia, y les notificó la Real Cédula citada, y el mandato del Corregidor Pedro de Ribera.
…e luego los dichos señores Murcia trataron e confi­rieron en lo que toca a la dicha cédula y a lo que por ella Su Mgd. manda, y por el auto proveído por el dicho Sr. Corregi­dor, de una conformidad y acuerdo dijeron, que esta ciudad tiene mucha noticia de los vecinos e moradores de las seis villas del dicho valle de Ricote, y de los pasados y antiguos de ellos, por la mucha vecindad y comunicación que tienen con esta tie­rra, y así saben, que al tiempo que los señores cató­licos reyes don Fernando e doña Isabel, que están en gloria, estaban en la conquista del Reino de Granada, los vecinos del dicho valle de Ricote voluntariamente se convirtieron, pidien­do a los dichos señores reyes les mandasen dar agua de bautismo, como se les concedió, porque es público se les concedió, per­misión para que pudiesen traer todo género de armas, como siempre han visto que las han traído, demás de otras preminen­cias e prerrogativas que se les dieron, y los suso dichos y sus descendientes siguiendo este buen camino han acudido siem­pre al servicio de la corona real en escuadrón formado, como fue en tiempos de las alteraciones de la tierra y a los reba­tos de moros de la ciudad de Cartagena, y más de próximo, acudieron a la guerra e rebelión del dicho reino de Granada, con sus vagajes, sirviendo como leales vasallos de Su Mgd. y celosos de su real servicio, y en lo que más se debe sentir y estimar de ellos es que nunca han sido castigados por haber delinquido contra la santa fe, antes han sido buenos cristia­nos jactándose de ello, e procurando algunos casarse con cris­tianas viejas, e las mujeres con cristianos viejos, y trayendo trage de hordinario de tales, y no usando el habla de moris­cos. Por lo cual, y porque de la misma nación hay otros luga­res vecinos, como son: Alguaças, Alcantarilla, Archena, Lor­quí, Ceutí, Havanilla y Fortuna, y otras villas y lugares, los cuales traen de ordinario todo género de armas, y como cris­tianos viejos, viendo esta ciudad y que Su Mgd. mandaba se les quitasen a los vecinos del dicho valle de Ricote el año pasado de sesenta e nueve, se envió información a Su Mgd. de lo que le pareció que convenía, e suplicándole le mandase hacer mer­ced a los susodichos; y así respondiendo a la dicha cédula real y auto que se le notifican por mandado del dicho Sr. Corregidor, digeron lo que de suso se contiene y suplicaban a Su Mgd. les mande volver las dichas armas y que no se les haga agravio tratándolos como moriscos, antes, es justo que se haga con ellos lo que se haría con cualquier cristianos viejos".
Con todo ello, el Corregidor remitió al Monarca la siguiente información:
Los veci­nos del valle de Ricote se convirtieron y bautiza­ron en tiem­pos de los Reyes Católicos; y en la conquista de Granada, y en la rebelión de las Alpujarras, sirvieron al Rey con hombres y bagajes; y en los arrebatos de Cartagena también han colaborado y nunca han sido castigados por cometer delitos; han procurado casarse con cris­tianas viejas, no usan el habla morisca y emplean como vestimen­ta ropas cristianas, y, por último, como hay otros lugares de moriscos, Alguazas, Alcantarilla, Ar­chena, Lorquí, Ceutí Abanilla, Fortuna, que llevan ar­mas, también se les permite a estos.
Pero la situación no tuvo mejoras apreciables. Empezaba a sopesarse la idea de una futura expulsión de los moriscos españoles. Y aunque tardó más de tres décadas, la traumática medida se concretó, fatalmente, en las postrimerías del año 1613 y los primeros meses de 1614. El golpe fue tan brutal para este pueblo, que aún no logramos hacernos a la idea de cómo pudo supervivir como municipio.
Las cerca de cien familias censadas antes de la expulsión, habían quedado reducidas a tan solo ocho cuando en 1616 fallece Miguel de Cervantes; ya que los pocos que quedaron se iban marchando a otros lugares donde la vida les era más fácil y llevadera.
Un retrato fiel de la situación nos lo da este memorial que emitió el Consejo Real, el 31 de agosto de 1617, pidiendo se informase de la realidad de lo que la parte de Ojós había relatado:
Bartolomé Álvarez de Prado, en nombre del Concejo de la Villa de Oxox en el Valle de Ricote, a dado petiçión en el reyno, diçiendo que la dicha Villa tenía 100 veçinos de los moriscos antiguos naturales della, ricos con mucha hazienda, tratos y granjerías, y les están repartidos 40 ducados para la paga de Millones, y por hauer expelido de la dicha villa todos los dichos moriscos, no quedaron más de presente, más que 8 veçinos xptianos viejos, y por ser forasteros y nuebos pobladores, son gente pobre neçesitada, que no tienen más que su truajo de que se sustentan, y por esta causa aunque han vsado y vsan de las sisas y ensanches que an podido, no pueden pagar el dicho Repartimiento ni parte alguna del, después de la dicha espulsión, y deuen oy mas de 700 reales, y aunque an ydo a la dicha Villa muchos executores y hecho muy grandes diligencias para la cobranza, sólo a seruido de molestar los dichos veçinos pobres, y venderles lo poco que tenían, para costas y salarios; y pidió se le haga baja al respecto de la veçindad que tenía y la que tiene de presente; y que todo lo que deuen de atrasado se le remita, porque de dicha manera lo desanparan los pocos veçinos que tiene, y se acauará de despoblar; y que la dicha baja sea prorata conforme los que solía tener y los que aora tiene; y presentó çierta ynformaçión, por donde consta de lo referido. Y visto, a parecido remitirlo a V. S. para que escusando costas en quanto fuere posible, ynforme por menor y con toda distinción, qué cantidad de maravedís se repartió a la dicha Villa en cada vn año, enviando testimonio dello por la Relazión que el Reyno envió a V. S. de lo que paga esa ciudad y su prouincia, y qué veçinos tenía desbre (¿desde?) que se hiço el dicho repartimiento, y quantos ay al presente, verificándolo por los padrones de alcaualas y pechos, y constando bastantemente están ellos todos los vecinos esentos y no esentos, de qualquier calidad y condiçión que sean, y sacando desto testimonio en forma auténtica; y si la dicha Villa es de cosecha de vino y azeite; y si se a acostunbrado o acostunbra sacar della con la medida mayor para gasto de casas particulares o otras casas; y qué cantidad según su cosecha; y asimismo se a vsado para pagar la falta que diçe tiene de ynponer nuebas sisas; y quáles son según se dispone en los despachos del repartimiento y condiçión que desto trata; y cuándo se ynpusieron; y si se a aumentado o disminuido, diciendo el valor que huuieren tenido las sisas, ordenanzas y las de los ensanches de que se huuiere vsado, con distinçión el vn valor del otro; y en caso que no los aya ynpuesto de nuebo, qué a sido la causa y en qué se podrán ynponer para cunplir el repartimiento que le está hecho a la dicha Villa; y si se an arrendado, o administrado con toda buena quenta y razón, enbiando enteramente el valor dellas, con parecer de si en la baja que la dicha Villa pretende se le haga, concurre alguna de las causas que dice la condiçión de que se haga solo baja por peste, despoblaçión o ynçendio, o por otro caso fortuito deste género, y lo demás que se ofreciere a V. S. y pareciere conbenir para que con toda justificación se tome resoluçión en lo que huuiere de hacer. Dios guarde a V. S. Madrid y agosto 31 de 1617.- Don Juan Rodríguez de Salamanca.- Don Antonio Galtero.- Francisco Vásquez.- Pedro Peña Pardo.- Por acuerdo del reyno, don Juan de Hinestrosa.
La información recogida ofrece datos estremecedores de la miseria y modo de vida en que quedaron los pocos habitantes de Ojós. El problema económico tardó muchos años en resolverse, aunque atendiendo a la petición formulada, el 29 de mayo de 1618 el Reino concedió a este pueblo, que de los 29.761 maravedís que pagaba por año, pagase solamente 13.000 desde el día de esa fecha en adelante; perdonándole todas las deudas atrasadas. Y se mandó a la ciudad y resto del reino de Murcia, que les cargasen de impuestos según los vecinos que tuviesen, hasta que no se poblase nuevamente.
El problema demográfico evolucionó muy lentamente, pese a que muchas familias de moriscos fueron regresando, pues la epidemia de peste de 1648 dejó el censo en tan solo 12 vecinos, y en 1699, finalizando el siglo XVII, se dice que residen menos de 50.